Según sus cálculos, el conjunto del país podría alcanzar este año un crecimiento económico del 0,9 por ciento, pero "siempre que se estabilizan los mercados financieros" de deuda.
Este experto ha asegurado que no hay "un gobierno o un candidato de un partido u otro que pueda decir que a corto plazo pueda generar empleo" porque no existe una demanda interna "solvente" ni "capacidad para aumentar el consumo y la inversión", y tampoco es posible "inventarse una industria exportadora de la noche a la mañana que sustituya al mercado nacional".
La recuperación, ha afirmado, dependerá de la estabilización de los mercados de deuda, de la reestructuración del sistema financiero y de que las autoridades públicas realicen "los ajustes y reformas pertinentes para que los mercados tengan confianza y permitan refinanciar la deuda".
Ferraro ha asegurado que tanto Andalucía como el resto del país sufren una "crisis propia" que se vio precipitada por la crisis financiera internacional.
El origen de esa crisis, ha explicado, está en una larga etapa de gran crecimiento económico, entre los años 1996 y 2007, que fue "poco saludable".
Ferraro ha considerado que "lo más urgente" para salir de la crisis es equilibrar la capacidad de producción a la demanda, reestructurar el sistema financiero y "ajustar" las finanzas públicas.
Además, ha indicado, habrá que replantearse "la forma de producir y casi de vivir" si se quiere garantizar en el futuro los niveles de bienestar, de empleo y de renta del pasado.
Un factor importante será "gastar en función de la renta presente y previsible" porque es "imposible" y una "irresponsabilidad" gastar "por encima de nuestras posibilidades, como llevábamos haciendo muchos años", ha advertido.
Ello no significa que todo el mundo deba "ponerse a dieta" porque "quien tenga dinero y previsión de ingresos debe consumir" para favorecer la actividad económica, ha precisado.
Asimismo, ha indicado: "habrá que disfrutar de los servicios y bienes públicos de una manera ponderada porque la experiencia reciente pone de manifiesto que tenemos cierta tendencia a la gorronería social, al uso y abuso de lo que el sector público nos provee en forma de servicios sanitarios, educativos o de transferencia de rentas".






